Se clasifica en tres grupos la violencia que se está registrando contra el personal médico con relación a la epidemia COVID-19. Se identifican las principales fuentes de tensión estructural o amenazas que caracterizan el contexto actual, y se muestra la existencia de conductividad estructural entre ellas, dos características que pueden estar vinculadas a la violencia analizada. Se argumenta la importancia de políticas públicas para impedir que el problema crezca.